Capítulo XIII Escalón trece, de la pereza.

Uno de los ramos que nacen de la loquacidad y mucho hablar, es la accidia o pereza, como arriba diximos. Y por esto conovenientemente se le dá este lugar en esta cadena espiritual.

Accidia es relaxacion del animo, muerte del espiritu, menosprecio de la vida monastica, odio de la propria profession. Esta hace a los seglares bienaventurados, y `pa Dios aspero y riguroso. Para el cantrar de los Psalmos está flaca, para la oracion enferma, para el servicio de casa como de hierro, para la obra de manos diligente, y para la obediencia pesada.

El varon subjecto y obediente está lexos de la pereza, y con el exercicio de las cosas sensibles aprovecha en las intelligibles. La vida monastica resiste a la pereza: lo qual por otra parte es tan perpetua compañera del Monge solitario, que hasta la muerte no le dexará, y todos los dias que viviere le combatirá. Pasando la accida par de la celda del solitario se sonrióm y llegandose a las puertas della determinó hacer aí su morada. Por la mañana en amaneciendo visita el Medico los enfermos; mas la pereza visita los Monges al medio dia.

Esta nos encomienda el recibimiento de los huespedes, y nos incita a que hagamos limosna del trabajo de nuestras manos. Amonestanos tambien visitar los enfermos alegremente, alegandonos para esto aquel dicho del Evangelio 104 : Enfermo estaba y vinisteis a mí. Dicenos que vamos a consolar los tristes y pusillanimes: y siendo ella pusillanime, nos aconseja que vamos a esforzar los que lo son. Estando en la oracion nos trae a la memoria alguna cosa que nos conviene hacer; y caresciendo ella de toda razon, no ay cosa que no haga por tirarnos de alli con cuerdas de razon. Todas estas obras nos aconseja, no con espiritu de charidad ni de virtud, sino para que so color de bien nos aparte de los espirituales exercicios, por el gran trabajo y desabrimiento que recibe en ellos.

Tres horas al dia acarrea este espiritu de accidia calentura y dolor de cabeza, y otros semejantes accidentes; mas quando se llega la hora de nona, puesta ya la mesa, resuscita un poco, y salta de su lugar: y quando buelve el tiempo de la oracion, torna a enflaquescerse y sentir pesadumbre. A los que están en la oracion fatiga con sueño, y con importunos bostezos les quita el verso de la boca. Los otros vicios y perturbaciones cada uno se vence con su virtud contraria: mas la accidia es muerte perpetua de toda la vida religiosa. El anima varonil y robusta levanta y resuscita el espiritu muerto y caido: mas la accidia y la floxedad todas las riquezas de las virtudes destruye en un punto; pues a todos los buenos exercicios cierra la puerta.

Como sea este uno de los siete vicios capitales, conviene que tratemos dél de manera que de todos los otros, añadiendo mas lo que agora diré. Quando no se llega la hora de cantar los Psalmos, no paresce la accidia; mas al tiempo del officio divino luego abre los ojos y resuscita. En el tiempo que nos combate la accidia, entonces se descubre quales sean aquellos caballeros esforzados que arreabatan el Reyno de los cielos 105 ; y apenas ay cosa que tanta materia de conronas dé al Monge. Si consideras atentamente, hallarás que este vicio cansa a los que están en pie cantando los Psalmos; y á los que están assentados hace que se recuesten sobre la pared, porque estén mas á su placer. Combidanos a salir de la celda, y hacer ruido o estruendo con los pie, por no poder tener el cuerpo quieto. El principal remedio contra este mal es el llanto; porque el que llora a sí mismo, no sabe qué cosa es ascidia.

Atemos tambien este tyrano con la memoriua de los peccados, y azotemoslo con el trabajo de las manos, y llevemoslo arrastrando con el deseo y consideracion de los bienes eternos; y estando en pie, sea por orden de juicio preguntando: Dinos, o remiso y disoluto tyrano, quién es el padrre que tan mal hijo engendró? quién son tus hijos? quién los que te combaten? y quién, finalmente el que te corta la cabeza? El entonces a estas preguntas responderá: Yo entre los verdaderos obedientes no tengo sobre que reclinar mi cabeza: mas moro en compañia de los que buscan la quietud de la soledad, sino viene con gran recato. Los padres que me engendraron y me dieron nombre son muchos: porque muchas veces la insensibilidad, y otras el olvido de las cosas celestiales, y otras tambien la demasia de los trabajos que me engendran. Mis hijos legitimos son la mudanza de los lugares qque por mí se hace, la desobediencia del Padre espiritual, el olvido del juicio advenidero, y a vecess tambien el desamparo de mi propia profession. Mis contrarios que agora me tienen presa son el officio del cantar los Psalmos, y el trabajo de manos, y la memoria de la muerte; mas quien me corta la vcavbeza es la oraciom, acompañada con esperanza firmissima de los bienes advenideros. Mas quien sea el padre de la oracion a ella lo preguntad esn su lugar.

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