Capítulo IV Escalón cuarto, de la bienaventurada obediencia, digna de perpetua memoria.

Dicho ya de la peregrinacion y menosprecio del mundo, vien agora muy a proposito tratar de la obediencia, para doctrina de los nuevos caballeros y guerreros de Christo. Porque assi como antes del fructo precede la flor; assi ante toda la obediencia la peregrinacion, o del cuerpo o de la voluntad.. Porque con estas dos virtudes, como con dos alas doradas, se levanta el anima del varon sancto hasta el cielo; de la qual por ventura habló el Propheta lleno del Spiritu Sancto, quando dixo 25 : Quién me dara alas como de paloma y volaré por la vida activa; y por la contemplacion y humildad descansaré?

Y no pienso que será razón passar en silencio el habito y las armas destos fortissimos guerreros: los quales han de tener primeramente unn escudo, que es una grande y viva fé y lealtad para con Dios, y para con el Maestro que los exercita; para que despidiendo en todo el pensamiento de infidelidad, usen luego bien de la espada del espiritu, cortando con ella todas sus proprias voluntades; y assi tambien se vistan una loríga fuerte de mansedunbre y de paciencia; con las quales virtudes despidan de sí todo genero de injuria y desacato, y de todas las saetas de respuestas y palabras malas. Tengan tambien un yelmo de salud, que es la oracion espiritual, que guarde la cabeza de su anima. Y demás desto tengan los pies no juntos, sino el uno adelante, aparejado para executar la obediencia; y el otro puesto en la continua oración. Este es el habito y estas las armas de los verdaderos obedientes; agora veamos qué cosa sea obediencia.

Obediencia es perfecta negacion del anima, declarada por exercicios y obras del cuerpo. Obediencia es perfecta negacion del cuerpo, declarada con fervor y voluntad del anima. Porque para la perfecta obediencia todo es necessario que concurra, assi cuerpo como anima, y todo es necessario que se niegue quando la obediencia lo demanda. Obediencia es mortificacion de los miembros en anima viva. Obediencia es obra sin examen, muerte voluntaria, vida sin curiosidad, puerto seguro escusa delante de Dios, menosprecio del temor de la muerte, navegacion sin temor, camino que durmiendo se passa. Obediencia es sepulchro de la propia voluntad, y resurrection de la humildad. Porque el verdadero obediente en nada resiste, en nada disciernen lo que le mandan, quando no es malamente malo, fiandose humildemente en la discresion de su Prelado. Porque el que sanctamente desta manera mortificare su anima, seguramente dará razon de sí a Dios. Obediencia es resigancion del proprio juicio y discrecion.

En el principio deste santo exercicio, quando se han de mortificar o los miembros del cuerpo, o la voluntad del anima, ay trabajo: en el medio a veces ay trabajo, a veces ay descanso; mas en el fin ay perfecta paz, tranquilidad, y mortificacion de toda desordenada perturbacion y trabajo. Entonces se halla fatigado este bienaventurado, vivo y muerto, quando vee que hizo su propria voluntad, temiendo siempre la carga della.

Todos los que deseais despojaros de lo que os impide para passar esta carrera espiritual: todos los que deseais poner el yugo de Christo sobre vuestro cuello, y vuestras cargas sobre el de los otros: todos los que deseais assentaros y escriviros en el libro de los siervos, para recibir por este assentamiento carta de horros, que es perpetua libertad: todos los que deseais pasar nadando el gran mar deste mundo en hombros agenos; sabed que ay para esto un caino breve, aunque aspero, (especialmente a los principios) que es el estado de la obediencia: en la qual ay un principalissimo peligro, que es el amor y contentamiento de si mismo, quando a alguno le paresce que es sufficiente para regir y gobernar a sí mismo y quien deste se escapare, sepa cierto que a todas las cosas espirituales y honestas primero llegará que comience a caminar. Porque obediencia es no ceer el hombre ni fiarse de si mismo hasta el fin de la vida; ni aun en las cosas que parezcan buenas sin la autoridad de su pastor.

Pues quando por el amor del Señor determinaremos inclinar nuestra serviz a la obediencia, y fiarnos de otro, con deseo de alcanzar la verdadera humildad y salud; antes de la entrada desta milicia ( si en nosotros ay alguna centella de juicio y discrecion) debemos con grandissimo cuidado examinar el pastor que tomanos; porque no nos acaezca po ventura tomar marinero por piloto, enfermo por medico, vicioso por virtuoso; y assi en lugar de puerto seguro nos metamos en un golfo tempestuoso y vengamos a padescer cierto naufragio.

Mas despues que uvieremos entrado en esta carrera, ya no nos es licito juzgar a nuestro buen Maestro en ninguna cosa, auqnue en él hallemos algunos pequeños defectos; porque al fin es hombre como nosotros; poque si de otra manera lo hicieremos, poco nos podrá aprovechar la obediencia.

Para esto ayuda mucho que los que quieren tener esta fé y devocion inviolable con sus Maestros, noten con diligencia sus virtudes y obras loables, y las encomienden a la memoria, para que quando los demonios les quisieren hacer perder esta fé, les atapen la boca con esta memoria. Porque quanto estuviere esta fé mas viva en nuestro animo, tanto el cuerpo estará mas prompto para los trabajos de la obediencia. Mas el que uviere caído en infidelidad contra su padre, tengase por caído de la virtud de la obediencia: porque todo lo que caresce de fundamento de fé va mal edifficado. Y por esto quando algun pensamiento te instigare a que juzgues o condenes a tu Prelado, no menos has de huir dél, que de un pensaiento desonesto; ni jamás te acezca dar lugar, ni entrada, ni pricipio, ni descanso a esta serpiente. Habla con este dragon y dile: O perversissimo engañador, no tengo yo de juzgar mi guia, sino ella a mí; no soy yo su juez, sino el mío.

Las armas de los mancebos es el canto de os psalmos, el morrion son las oraciones, el lavaorio las lagrimas, como los padres determinan; mas la bienaventurada obediencia dicen que es semejante a la confession del martyrio; porque en esta hace el hombre sacrificio de sí mismo. Porque el que esta subjeto aa obedescer al imperio del otro, él pronuncia sentencia contra sí mismo. Y el que por amor a Dios obedesce perfectamente; Aunque a él le paresce que no obedesce a sí, todavia con esto se excusa del juicio divino, y lo carga sobre su Prelado. Mas si en algunas cosas quisiere cumplir su voluntad, las cuales acaesce que el Prelado tambien le manda, no es esta pura y verdadera obediencia. Y el Prelado hace muy bien en reprehender al que assi abesdesce; y se calla, no tengo que decir en esto mas de que él toma esta carga sobre sí.

Los que con simplicidad se subjectan al Señor, caminan perfectamente; porque no curan de examinar ni deslindar curiosamente los mandamientos de los mayores: a lo qual los demonios siempre nos provocan. Ante todas las cosas conviene que solo a nuestro juez confessemos nuestras culpas, y estemos aparejados para confessarlas a todos, si por él assí nos fuere mandado; porque las llagas publiadas y sacadas a luz no vendrán a corromperse y affistolarse, como la harian si las tuviessemos secretas.

I. De la conversación, trato, y exercicios maravillosos de una Comunidad regular y bien concertada.

Vinieno yo una vez a un Monasterio, vi un terible juicio de un muy buen pastor y juez que lo governaba. Porque estando yo alli por lgun espacio de tiempo, vi un ladron que vino a tomar el habito: al qual aquel buen pastor y sapientisimo Medico mandó que le dexassen esatr e toda quietud por espacio de siete dias, para que en este tiempo viesse el estado y orden del Monasterio, Passado este plazo, llamóle el Pastor a solas, y preguntóle si le parecia bien morar en aquella compañia; y como él respondiesse con toda sinceridad que sí, de muy buena voluntad; tronole a preguntar que males habia cometido en el siglo: y com él prompta y discretamnete los confessasse todos; por mejor probarle, dixole el Padre: Queiero que todas estas culpas confiesses en presencia de todos los Religiosos. El como verdadero penitente, y como hombre que aborrescia de corazon todas sus maldades, pospuesta toda humana verguenza y confusion, respondió que sin dubda lo haria assi, y que aun en medio de la plaza de Alexandria las diria a voces, si a él assi le paresciesse. Ayuntados pues todos los Religiosos en la Iglesia ( que eran por numero docientos y treinta) en un dia de Domingo; leido el Evangelio, y acabados los divinos mysterios, mandó el Padre que traxessen a la Iglesia aquelreo, que en nada resistia, traxeronle pues algunos religiosos, atadas las manos atrás, y vestido de un asperissimo cilicio, y cubierta la cabeza con ceniza y diciplinandole mansamente las espladas; y con esta aspecto tan doloroso todos quedaron espantados, y prorrumpieron en grandes lagriamas y gemidos, proque ninguno dellos entendía lo que passaba. Pues como él llegasse a las puestas de la Iglesia, mandóle aquel sagrado Padre y clementissimo juez con voz terrible que estuviesse quedo, porque no eres, dixo merescedor de llegar a los umbrales desa puerta. Entonces el herido con el golpe desta voz. La qual con grandissimo consejo y sabiduria aquel verdadero Medico avia dado; porque le parescia a él, como despues con juramento nos afirmó, que no avia oido voz de hombre, sino de un terrible trueno; y assi temblando y lleno de pabor cayó en tierra postrado; y estando assi cubriendo la tierra de lagrimas, aquel maravilloso Medico que todo esto ordenaba para su salud, y para dar un exemplo y forma de verdadera humildad, mandóle que dixesse en público todos los pecados que avia cometido. Lo cual él dijo con grande humildad, y con grande espamto de los que presentes estaban, sin dexar de decir todas las maneras de himicidios, hechicerias, y hurtos, y otras cosas que ni es licito decir ni escrivir. Y despues de averse assi confessado, mandóle el Padre quitar el cabello, y recibir a la compañia de los Religiosos. y maravillado yo de la sabiduria deste sancto Padre, preguuntéle despues secretamnete por qué causa avia hecho yuna tan estraña manera de juicio como aquella. El como verdadero medico, por dos causas, dixo, hice esto: la primera, por librar aquel penitente de la eterna confussion, lo qual assi fue: porque no se levantó del suelo, o Padre Juan! hasta que del todo recibio perdon de todos sus peccados. Y en esto no quiero que tengas escrupulo ni dubda porque que uno de los Religiosos que presentes estaban, me affirmó despues que avian visto alli un hombre de alta y terrible estatura, el qual tenia una papel escripto en la mano, y una pluma en la otra; y quando aquel penitente postrado en tierra confessaba un peccado, essste hombre lo borraba con la pluma. Y cierto con mcuha razon porqu escripto está 26 : Dixe: Confesaré contra mí mis peccados al Señor, y tú perdonante la maldad de mi corazon. Lo segundo hice esto porque tengo aqui algunos Religiosos que no han enteramnete confessado todos sus peccados, los quales con este exemplo se moverán a la confession dellos, sin la qual nadie puede alcanzar salud.

Otras cosas muchas admirables y dignas de memoria vi en aquella sanctssimo congregacion, y en el pastor della, de las quales estoy determiando contaros algunas: poruqe estuve alli no poco tiempo, mirando continuamente con grande attencion su manera de conversacion y vida, maravillandome grandemente de ver como aquellos Angeles de la tierra imitaban a los del cielo. Porque primeramente estaban entre sí unidos con un estrechissimo vinculo de charidad; y los que es mucho mas de maravillar, amadose tanto como se amaban, no avia entre ellos atrevimiento no cofianza demasiada, ni soltura de palabras ociosas. y con esta trabajaban con grandissimo estudio de no escandalizarse unos a otros, ni darse occasiom de mal. Y si alguno entre ellos acontescia tener algun rencor contra el otro, luego el buen pastor lo desterraba (como a hombre condenado) a otro Monasterio separado para semejantes delitos. Acaesció que uno dellos maldixo a otro: al qual el sancto pastor mandó que echassen fuera de la compañia, diciendo que no era razon sufrir en el Monasterio demonioo visibles é invisibles.

Vi yo en aquellos sanctos cosas gandemente provechosas y dignas de grandissima admiración. Vi una compañia de muchos, que con el vinculo de la charidad eran todos una cosa de Christo, y todos muy exercitados en obras de vida activa y contemplativa. Porque en tanta manera se despertaban y aguijaban los unos a los otros para las cosas de Dios, que casi no tenian necessidad de ser para esto amonestados por el Padre espiritual. Para lo qual tenian ellos entre sí ciertas maneras de exercicios y amonestaciones a sus propositos. Porque si alguna vez acaescia que algunos dellos en ausencia del Prelado hablaban alguna palabra ociosa, o dañosa, o de murmuracion, el hermano ques esto veia, le hacia secretamente cierta señal para que mirasse por sí, y moderasse sus palabras. Y si por ventura el amonestado no miraba tanto en ello, entonces el otro se postraba en tierra delante dél, y luego se iba. Si algunas veces de juntaban a hablar, toda la platica era hablar de la memoria de la muerte y del juicio advenidero.

No quiero passar en silencio la virtud singulat del cocinero de aquel Monasterio que alli vi. Porque mirando yo como perseverendo en una continua y perpetua ocupacion, estaba siempre muy recogido, y que demás desti avia alcanzado gracia de lagrimas, roguele humildemente que quissiese descubrir como avia mescido esta gracia. El qual importunado con mis ruegos, em pocas palabras me respondió: Nunca pensé que servia a hombres, sino a Dios; y siempre me tuve por indigno de quietud y reposo: y la vista deste fuego material, e hace siempre llorar y pensar en la acervidad del fuego eterno.

Quiero contar otra manera de virtud singular que vi en ellos. Entendí que ni aun estando assentados a la mesa cessaban de los espirituales exercicios. Y para esto tenian ciertas señales con que unos a otros secretamente se exortaban al estudio de la oracion, aun en el tiempo que comian. Y no solo hacian esto quanto estaban a la mesa, sino tambien quando acaso se encontraban, o quando algunas veces se ajuntaban en uno.

Y si acaescia que uno cometiese algun defecto, vierades los otros hermanos pedirle con toda instancia que les diesse cargo de dar cuentea de aquella culpa al Padre espiritual, y recibir la penitencia dello. Y como aquel gran varon conociesse esta piadosa contencion de su discipulos, usaba de mas blanda correction, sabiendo que el culpado era innocente, y no queria aeriguar ni hacer pesquisa del autor del delito. Pues quando entre ellos tenian lugar palabras ociosas, o donayres, o risas?

Si a alguno dellos acontescia estár porfiando con su hermano, el que acaso por alli passaba se tendia a sus pies, y desta manera los amansaba. Y si por ventura supiesse que algunos dellos todavia tenian memoria de la injuria, luego lo acia saber al Padre que despues del Abad tenia cargo del Monasterio; y trabajaba con todo estudio que no se pusiesse el sol sobre su ira 27 . Y si ellos todavia estuviessen endurecidos y porfiados, no les daba licencia para comer hasta que uno a otro se perdonassen; y quando esto no querian, expelianlos del Monasterio. Era esta diligencia sin dubda muy loable y digna de memoria, de qual tan grande fructo se seguia y se conoscia.

Avia muchos entre aquellos sanctos varones muy señalados y admirables en la vida activa y contemplativa, y en la discrecion y humildad. Vierades alli un terrible y celestial espectaculo; que eran unos viejos reverendos, llenos de canas, y de muy venerable presencia; los quales estaban como unos niños aparejados para obedescer, y para discurrir a una parte y a otra: meresciendo grande gloria con exercicio de humildad. Vi algunos dellos que avia cinquenta años que militaban debaxo de la obediencia; a los quales como yo preguntase qué consolacion, o qué fructo avian alcanzado de tan grande trabajo; unos me respondian que avian por este medio llegado al abysmo de la humildad, con la qual estaban libres de muchos combates del enemigo; y otros que por aqui avian llegado a perder el sentimiento en las injurias y deshonras.

Vi otros de aquellos varones, dignos de eterna memoria, con rostros de Angeles, cubiertos de canas, aver llegado a una profundissima innocencia, llena de simplicidad, alcanzaba con grande fervor de espiritu y favor de Dios; no ruda é ignorante (qual es la que vemos en los viejos del siglo, que solemos llamar tontos o desvariados) los quales en lo de fuera parescian y eran mansos, blandos y agradables, alegres, y que en sus palabras y costumbres ninguna cosa tenian fingida, ni desmesurada, ni falsificada (que es cosa que en pocos se halla) y en lo de dentro estaban prostrados como niños ante los pies de Dios y de sus Prelados; teniendo por otra parte el rostro de sus animas muy feróz y osado contra los enemigos.

Primero se acabarán los dias de mi vida que pueda yo explicar todad las virtudes que alli ví, y aquella sanctidad que llegaba hasta el cielo; y por esto he tenido por mejor adornar esta doctrina con los exemplos de sus trabajos y virtudes, por incitaros a la imitacion dello, que con la baxeza de mis palabras; pues es cierto que lo que es mas baxo se adorana y resplandece con los mas alto. Mas con todo esto, primeramente os ruego que no penseis que en este processo diré cosa fingidan ni cosa que no sea verdad; pues está claro que donde ay falsedad, no puede aver utilidad: y por esto tornaremos a proseguir lo que aviamos comenzado.

II. Prosigue la misma materia de la obediencia, contando diversos exemplos.

Un Religioso llamado isidoro, que era de los principales de Alexandría, entró en este Monasterio, y renunció el mundo pocos años ha, el qual yo alli merescí vér. Recibiendolo pues aquel maravilloso pastor, y conjecturando por el aspecto de la persona y por otras circunstancias ser hombre aspero, intratable, sobervio, y hinchado con la vanidad del siglo, determinó de vencer la astucia de los demonios por este arte. Dixo al sobredicho: Isidoro, si verdaderamente has determinado de tomar sobre tí el yugo de Christo, quiero que ante todas las cosas te exercites en los trabajos de la obediencia. Al qual respondió él: Assi como el hierro está subjeto a las manos del herrero, assi yo, Padre sanctissimo, me subjeto a todo lo que mandares. Pues quiero (dixo él) hermano, que estés a la puerta del Monasterio, y que te derribes ante los pies de todos quantos entran y salen, y les diga: Ruega por mí Padre, que soy peccador. El obedesció a esto, como un Angel a Dios. y despues de aver empleado en aquella obediencia siete años, y alcanzado por este medio una profundissima humildad y compuncion, quiso el Padre, despues deste exercicio de paciencia, de que tan grande exemplo avia dado, levantarlo a la compañia de los Religiosos, y honrarlo con darle ordenes, como a verdaderamente merescedor dellas; mas él echando al Padre muchos rogadores, y a mí tambien entre ellos, acabó con él que le dexasse en aquel mismo lugar, como lo avia hecho hasta entonces, hasta que acabasse su carrera; entendiendo y significando con estas palabras, que ya su fin y el dia de su vocacion llegaba: y assi fue; porque acabados diez dias, el buen Maestro le dexó permanecer en aquel mismo lugar, y por medio de aquella subjection é ignominia passó a la gloria, y siete dias despues de su muerte llevó consigo el Portero del Monasterio; porque el bienaventurado varon le avia prometido que si despues de su muerte tuviesse alguna cabida con el Señor, él negociaria como fuesse su compañero perpetuo: y que esto seria muy presto; y assi fue. Lo qual nos fue certissimo indicio de sus merescimientos, y su perfecta obediencia, y de su sagrada y divina humildad.

Pregunté yo a este grande y esclarecido varon, quando aun vivia, qué linage de exercicio tenia su anima quando moraba a la puerta? No me escondió esto aquel memorable y dulcissimo Padre, deseando aprovecharme. Al principio (dixo) hacia cuenta que estaba vendido por mis peccados; por donde con summa amargura y violencia, haciendome gran fuerza, me derribaba a los pies de todos: y apenas acabado un año, quando hacia esto ya sin violencia y sin tristeza, esperando de Dios el galardon de mi paciencia. cumplido despues otro año, de todo corazon me comencé a tener por indigno de la conversacion del Monasterio, y de la compañia y vista de los Padres dél, y de la participacion de los divinos sacramentos. Y finalmente vineme a tener por indigno de levantar los ojos y mirar a nadie en la cara: por lo qual enclavados los ojos en tierra, y no menos al corazon que el cuerpo, rogaba a los que entraban y salian que hiciessen oracion por mí.

Estando assentados una vez a la mesa, aquel grande Maestro, inclinando su sagrada boca a mi oreja, me dixo: Quieres que te muestre un divino seso y prudencia en una cabeza toda blanca llenas de canas? Pues como yo le pidiesse esto con toda instancia, llamó de la mesa que estaba mas cercana a un Padre que se llamaba Laurencio, que avia vivido en aquel Momasterio casi quarenta y ocho años, y era el segundo Presbytero del Sagrario. El qual como viniesse, y se pusiesse de rodillas delante del Abad, recibió dél la bendicion: mas despues que se levantó, no le dixo palabra alguna, sino dixóle estar assi en pie ante la mesa son comer: y era entonces el principio de la comida. El estuvo desta manera en pie, sin moverse, una grande hora y mas: tanto, que yo avia ya verguenza, y no lo asaba mira a la cara: porque él era todo cano, como hombre de edad de ochenta años. Y desta manera estuvo son hablar palabrea hasta en fin de la mesa. De la qual como nos levantassemos, mandóle al sancto Abad que fuesse a quel sobredicho Isidoro, y le dixesse l principio del Psalmo 39.

Y yo, como malicioso, no dexé de tentar a aquel sancto viejo despues, y preguntarle qué pensaba quando estaba alli: y él me respondió quie avia puesro la imagen de Christo en su pastor: y del todo no le parescia que este mandmiento avia salido sél, sino de Christoñ por lo qual ( o Padre Juan!) pareciendome que estaba no delante de la mesa de los hombres, sino ante el altar de Dios, hacía oración, y no daba entradaa algun linage de pensamiento malo contra mi pastor, por la grande chariad y sincera fé que yo tengo para con él. Porque escripto está 28 : La charidad no piensa mal. Tambien quiero que sepas esto, Padre, que despues de uno del todo se ha entregado a la simplicidad é inocencia, no da ya tanto lugar ni tiempo al espiritu malo contra sí.

Y qual era ese bienaventurado pastor y Padre de espirituales ovejas, tal era el Procurador del Monasterio que Dios le avia dado casto y moderado como qualquier otroñ y manso, como muy pocaos. Quiso pues una cez este gran Padre tentarlo, reprehendiendoles para utilidad de los otros, y assi mandó (sin aver causa para ello) que o echassen de la Iglesia.

Yo (como supiesse que él era inocente de quel crimen que el Pdre le ponia) secretamente le alababa y encarecia su innocencia. A lo qual me respondió aspientissimamente, diciendo: Bien sé, Padre, que , él es innocente mas assi como es cosa cruel quitar el pan de la boca del niño que se muere con hambre: assi es cosa porjudicial para el Prelado y para los subditos, si el que tiene a cargo sus animas, no les procura todas las horas quantas coronas viere que pueden merscer, exercitandolos con injurias, é ignominias, objectiones y escarniosñ porque en tres inconvenientes cae si esto no hace. El primero ç, que priva al subdito devoto del merito de la paciencia. El segundo, que defrauda a los otros del buen exemplo de su virtud. El tercero (y muy principal) que muchas veces los que parescen muy perfectos y muy sufridores de trabajos, si a tiempo los dexan los Prelados sin probarlos, o reprehenderlos, o exercitarlos con alguan maña, con denuestros é injurias, como hombres ya acabados en la virtud, vienen por tiempo a perder o menoscabar aquella modestia y sufrimiento que tenianñ porque aunque la tierra sea buena, gruesa y fructuaosa, si le falta la labor y el riego del agua ( quiero decir, el exercicio del sufrimiento de las ignominias) suele hacerse silvestre, ingfructuosa, y producir espinas de pensamientos deshomçnestos, y de dañosa seguridad. Y sabiendo esto aquel grande Apostol, escribe a Tmotheo 29 que amoneste y reprehenda a sus sbditos oportuna é importunadamente.

Mas como todavia yo replicasse a aquel sactissimo pastor, elegando la flaqueza de la edad, y tambien como muchos aprehendidos sin causa, se salian y descarriaban de la manada, repondió a esta objection quel armario de sabiduria , diciendo: El anima que por amor de Dios está enlazada con vinculo de fé y de amor con su pastor, sufrirá hasta derramar la sangre, y nunca desfallesceráñ mayormente si antes uviere sido espiritualmente ayudada porél en la cura de sus llagas, y regalada con los beneficios y consolaciones espirituale, acordandose de quel que dixo 30 que ni Angeles, ni Principados, ni Virtudes, ni otra criatura alguna nos podrá apartar de la charidad de Christo. Mas la que no estuvere assi ensalzada y fundada, y (si decir se pude) engrudada con él. Maravilla será no estar de valde en el Monasterio; porque la obediencia no es verdadera, sino fatigada.

Y ciertamente aquel grande varon no fue defraudado de su esperanza; mas antes enderezó y perficionó, y offresció a Christo muchas destas offrendas puras y limpias. Deleytable cosa es ver y oir la sabiduria de Dios encerrada en vasos de barro. Maravillabame yo estando alli, de ver la fé y paciencia insuperable en las ignominias é injurias: y a veces de las persecuciones de los que de nuevo venian del siglo: las queles sufrian, no solo de la mano del Abad, sino tambien de otros que eran mucho menores que él.

Y por esto para edificación mia, pregunté a uno de los Religiosos que avia quince años que estaba en el Monasterio, que se llamaba Abacyro, el qual señaladamente via yo ser injuriado casi de todos , y a veces ser echado de la mesa por los Ministros (porque era aquel Religioso algun tanto incontinente de la lengua) deciale yo pues: Qué es esto hermano Abacyro, que te veo cada dia echar de la mesa, y algunas veces acostarte sin cenar? El qual a esto me respondió: Creeme Padre lo que te digo, pruebanme estos padres mios para ver si quiero ser Monge, y no lo hacen porque me quieren injuriar: y sabiendo yo ser esta la intencion del padre y de todos los otros, facilmente y sin ninguna molestia lo sufro todo. Y pensando esto he sufrido quince años, y espero sufrir mas: porque quando entré en el Monasterio, ellos me dixeron que hasta los treinta años ellos probaban a los que se dexaban del mundo. Lo qual, o Padre Juan! tengo yo por muy acertado; porque el oro no se purifica sino en la fragua. Este pues noble Abacyro, el segundo año despues que vine a aquel Monasterio, falleció desta presente vida: el qual estando ya para morir dixo a los Padres: Gracias doy al Señor y a vosotros, Padres, que para bien de mi anima continuamente me tentastes: por la qual causa hasta agora he vivido libre de las tentaciones del enemigo. Al qual aquel sancto pastor justissimamente mandó a sepultar como a Confessor de Christo en el lugar de los sanctos que alli estaban sepultados.

Pareceme que haré grande agravio a los amadores de la virtud, si callaré la virtud y batalla de un religioso llamado Macedonio, el qual era el primero oficial del Monasterio. Una vez pues este Religioso varon dos dias antes de la fiesta de la Ephifania rogó al Abad del Monasterio le diesse licencia para ir a Alexandria, por causa de ciertos negocios que le eran necessarios, diciendo que él bolveria a entender en su officio, y aparejar lo que convenia para la fiesta. Mas el demonio, enemigo de todos los bienes, rodeó el negocio de tal amnera, que él no pudo venir para el dia de aquella sagrada solemnidad. Y como el bolviesse un dia despues, el Abad le privó de su officio, y le mandó estár en el mas baxo lugar de los novicios. Aceptó este castigo el buen ministro de paciencia, y principe de todos los ministros en el sufrimiento: y esto tan sin tristeza y pesadumbre, como si otro fuera el penitenciado y no él: y aviendo cumplido quarente dias en esta penitencia, mandóle el sapientissimo padre bolver a su primer ligar. Y passado un dia, rogóle este Religioso quisiesse bolverlo a dexar en la humildad de aquella ingnominia, diciendo que avia cometido en la ciudad un grave delito que no era para decir. Mas sabiendo el sancto varon que decia esto mas por humildad que con verdad, dió lugar al honesto deseo de aquel buen trabajador: vierades alli aquellas venerables canas estár en el lugar y orden de los novicios, pidiendo sinceramente a todos rogassen a Dios por él, diciendo que avia caido en fornicacion y desobediencia. Y este gran varon declaró despues a mí, pobre é indigno, por qué causa avia procurado tan de gana esta manera de humildad y de penitencia, diciendo que nunca se avia sentido tan descargado de todo genero de tentaciones, y tan lleno de dulzura de la divina luz como en aquellos dias. De Angeles es no caer; mas de los hombres es caer y levantarse, despues quando esto les acaesciere: mas a los demonios solamente conviene nunca levantarse despues de aver caido.

Un Padre que tenia cargo de la procuracion del Monasterio me contó esto. Siendo yo mancebo, y teniendo cargo de unos animales, acaesció que vine a desbarar en una grave culpa de mi anima. Pues como yo tenia por costumbre no tener cosa encubierta en la cueva de mi anima, tomando por la mano la cola de la serpiente, que es el fin de la obra, luego la descubri al Medico de llagas. El qual sonriendose con un rostro alegre, y tocandome livianamente en el rostro, dixo: Anda hijo y exercita tu officio como lo hacias antes sin temor alguno: y yo, esforzado con una fé firmissima, y recobrada en pocos dias la salud perdida, corria por mi camino adelante lleno de alegri y temor. Lo qual he dicho, para que por aqui se vea claro el esuerzo que se sigue de revelar luego nuestras llagas al Padre espiritual.

Ay en todas las ordenes de criaturas, como algunos dicen, muchos grados y differencias. Por lo qual como en aquella compañía de Religiosos uviesse differentes grados de aprovechamientos y espiritus, si el Padre entendia aver algunos amigos de ostentacion en presencia de los seculares que venian al Monasterio, curabalos desta manera. Hablabales palabras asperas en presencia dellos, y mandabalos entender en los officios mas baxos de casas: con lo qual ellos quedaron tan curados que si algunos señores veinan al Monasterio, luego huian a gran priessa de la presencia dellos: y assi era alegre cosa ver como la vanagloria perseguia a sí misma, huyendo la presencia de los hombres, que ella antes misma procuraba.

No quiso el Señor que me partiesse de aquel Monasterio sin provision de las oraciones de un sancto y admirable varón, llamado Menna, que tenia el segundo lugar despues del Abad en el regimiento del Monasterio, que fallecsció siete dias antes que yo me partiesse, despues de aver vivido cinquenta años en el Monasterio, y aver servido en todos los officios dél.Celebrando pues nosotros tres dias despues de su fallescimiento el acostumbrado Officio de los Difuntos por el anima de tan grande Padre, subitamente el lugar donde estaba su sancto cuerpo fue lleno de un olor de maravillosa suavidad. Permitió pues aquel grande Padre que se descubriesse el lugar donde el sagrado cuerpo yacia. Y esto hecho, vimos todos que de sus preciosissimas plantas (como de dos fuentes) manaba un unguento suavissimo. Entonces el Padre del Monasterio bolviendose a todos, dixo: Veis, hermanos, como los sudores de sus cansancios y trabajos fueron recibidos de Dios como un unguento preciossimio!

Deste beatissimo Padre Menna nos contaban los Padres de aquel lugar muchas y grandes virtudes, entre las quales contaban estas: que queriendo el Padre del Monasterio probar su paciencia, vininedo él una vez de fuera, y prostrado ante el Abad pidiendole la bendicion (segun era de costumbre) él lo dexó estár assi prostrado en tierra desde el principio de la noche hasta la hora de los Maytines, y a aquella hora acudió a darle la bendicion y levantarlo del suelo, reprehendiendole como a hombre impacientissimo, y que todas las cosas hacia por vanidad y ostentacion. Sabía muy bien el sancto Padre quan fuertemente él avia de sufrir esto. Por lo qual quiso dar este público exemplo para edifficacion de todos. Y un discipulo deste sancto Menna, que sabía muy por entero los secretos de su Maestro (de que algunas veces nos daba parte) preguntandole yo curiosamente, si por ventura vencido del sueño se avia dormido estando assi prostrado: affirmonos que estando assi avia rezado todo el Psalterio de David.

No dexaré de entretexer en la corona de nuestra obra esta presente esmeralda. Moví yo una vez ante algunos de aquellos sanctissimos ancianos una question de la quietud de la vida solitaria: y ellos con sereno y alegre rostro, sonriendose, me dixeron: Nosotros, o Padre Juan, como hombre terrenos escogimos instituto y manera de vivir que no se levantasse mucho de la tierra, entendiendo que conforme a la medida de nuestra enfermedad nos convenia escoger con fe la manera de los peligros y batallas; pareciendonos mas seguro luchar con los hombres, que a tiempos se encruelecen, y a tiempo se amansan, que con los demonios, los quales siempre contra nos están encarnisados y armados.

Otro de aquellos varones dignos de eterna memoria (como me amase mucho en el Señor, y tuviesse conmigo estrecha familiaridad) con dulsissimo y alegre corazon me dió en pocas palabras una summa de toda la vida religiosa, diciendo assi: Si verdaderamente (pues eres tan sabio) has bien penetrado la virtud de aquellas palabras del Apostol que dixo 31 : Todo lo puedo en aquel que me conforta: y si juntamente con esto el Spiritu Sancto ha sobrevenido en tí con el rocío de la castidad y te ha hecho sombra con la virutd de la paciencia, ciñe como varon tus lomos con el lienzo de la obediencia, levantandote de la cena de la quietud, lava con espiritu de contricion los pies de tus hermanos, o por mejor decir, derribate a los pies de tus hermanos con un corazon abatido y humillado: y pon a la puerta de tu corazon velas y guardas muy severas.

Trabaja tambien que tu anima esté siempre fixa é inmutable en esse cuerpo tan movedizo, y que tenga una intellectual quietud entre los movimientos y discursos dessos miembros ligeros y movibles: y (lo que es sobre todos los milagros) procura enmedio de los desassossiegos estar con animo quieto y reposado. Refrena la desvariada y furiosa lengua, para que no se desmande en contradecir y porfiar: y pelea contra esta rabiosa señora setenta veces al dia. Enclava en la cruz de tu anima una dura yunque, la qual martillada muchas veces con injurias, escarnios, maldiciones y denuestos, persevere siempre entera, lisa, llana, y sin moverse: desnudate de todas tus proprias voluntades, como una vestidura de confusion, y assi desnudo comienza a correr por la carrera de la virtud.

Vistete, lo que es muy raro y difficultoso de hallar para entrar en esta batalla, una fina loriga de viva fé: la qual ningun tiro de infidelidad pueda romper ni falsear. Detén con el freno de castidad el sentido del tacto, que desvergonzadamente se suele demandar. Reprime tambien con la continua meditacion de la muerte la curiosidad de los ojos, para que no quieran cada hora mirar vanamente la gracia o la hermosura de los cuerpos. Refrena tambien con el perpetuo cuidado de tí mismo la curiosidad del animo, que descuidado de sí quiere siempre condenar al proximo: antes procura siempre de mostrarle y usar con él de toda charidad y misericordia sinceramente. Porque en esto conocerán todos, o amantissimo Padre, que somos discipulos de Christo, si ayuntados en uno nos amaremos unos a otros 32 .

Aqui, aqui (me decia este buen amigo) aqui ven a estar juntamente con nosotros, y bebe a cada hora escarnios y vituperios assi como agua viva; porque aviendo escudriñado el sancto Rey David todas quantas cosas alegres avia debaxo del cielo, en cabo vino a decir 33 : Mirad quan buena cosa es y quan alegre morar los hermanos en uno. Y si aun no avemos alcanzado este tan grande bien de paciencia y obediencia no nos queda sino que conosciendo nuestra flaqueza, estémos en la soledad apartados desta batalla, y confessemos ser bienaventurados los guerreros que pelean en ella, y roguémos a Dios les dé paciencia.

Confiesso que fuí vencido con las palabras deste buen padre y excellentissimo maestro, el qual con la autoridad del Evangelio y de los Prophetas, y mucho mas con la fuerza del amor sincerissimo avia contradicho mi parecer. De donde resultó que ya sin ninguna contradiction, de buena gana diesse yo la ventaja y la victoria al estado de la obediencia.

Todavia me queda por contar una muy provechosa virtud de aquellos bienaventurados, y dicha esta, como quien sale del paraiso, bolveré a entrar en el zal de mi inutil y desgraciada doctrina.Estando nosotros un dia en la oracion, vió el sancto Padre ciertos Religiosos que estaban entre sí hablando, los quales mandó poner ante la puerta de la Iglesia, aunque fuessen de los Clerigos y mas ancianos, y que por espacio de siete dias se postrassen en tierra a todos quantos entrassen y saliessen por ella.

Mirando yo una vez uno de los Religiosos que estaba mas atento que los otros en el cantar de los Psalmos, y que especialmente al principio de los Hymnos, con la figura y semblante que mudaba, parecia que hablaba con otro, roguéle me dixesse qué era lo que aquello significaba; y él , deseandome aprovechar, no me lo quiso encubrir; y assi me dixo: Yo, Padre Juan, al principio del officio divino suelo recoger con gran cuidado mi corazon y mis pensamientos, y llamandolos ante mí, les digo: Venid, adoremos y prostremonos ante Christo nuestro Dios y nuestro Rey.

Ví tambien alli un Religioso que tenia cargo de mandar aparejar la comida a los hermanos, el qual traía colgado de la cinta un librico pequeño, en el qual escribia cada dia todos sus pensamientos, y daba cuenta dellos a su pastor. Y no solo este, mas otros muchos ví alli hacer lo mismo; porque era esto, como despues supe, mandamiento de aquel sancto pastor.

Echó una vez el Padre fuera de la compañia de los Religiosos a uno que avia maltratado de palabras a otro Religioso, el qual perseveró siete dias a la puerta del Monasterio pidiendo humilmente el perdon y la entrada; lo qual como supiesse aquel estudioso guardador de la animas, y le dixessen que todos aquellos dias no le avian dado de comer, mandóle decir que si queria morar en el Monasterio avia de estar en la casa de los penitentes. Y como él aceptasse esta condicion, mansóle el Padre llevar a aquella casa donde estaban los que hacian penitencia por sus peccados; y assi se hizo.

Y porque se ha offrescido occasion de hacer mencion deste lugar, la necessidad me obliga a decir algo dél. Estaba pues este lugar apartado por espacio de una milla del Monasterio principal, y llamabase Carcel; y assi estaba, como verdadera carcel, desnudo de toda humana consolacion. No se veia alli vapor de humo, no vino, no aceyte, para comer, sino solamente pan y yervas. En este lugar mandaba encerrar el Padre a todos los que despues de su llamamiento avian peccado gravemente: de tal manera, que no los sacaba de alli hasta que el Señor le avisasse del perdon de sus yerros. Y no estaban todos juntos, sino apartados cada uno por sí, o quando mucho de dos en dos. Aviales puesto el Padre por presidente un grande señalado varon, que se llamaba Isaac, el qual obligaba a todos aquellos que a su cargo estaban a tener casi perpetua oracion. Tenian tambien alli mucha abundancia de ojas de palmas, para ocuparse en algo, y desterrar la pereza de aquel sancto lugar. Esta es la vida, este es el estado, y este el proposito de los que de verdad buscan la cara del Dios de Jacob. Digna cosa es por cierto maravillarnos de los trabajos de los sanctos; mas trabajar por imitarlos e lo que nos dá salud.

III. Prosigue la doctrina de la obediencia, dando diversos avisos y documentos della.

Quando siendo reprehendidos de nuestros mayores nos affligimos y congojamos, traygamos a la memoria nuestros peccados; porque viendo el Señor el trabajo que él quiere que padezcamos, juntamente nos descargue de los peccados y del trabajo que padescemos, y convierta nuestro dolor en alegria. Porque segun la muchedumbre de los dolores de nuestro corazon, assi sus consolaciones suelen alegrar nuestras animas 34 . En este tiempo no nos olvidemos de aquel que dixo al Señor 35 : Quantas y quan grandes tribulaciones me distes Señor a sentir: y despues buelto a mí me resucitastes y sacastes de los abysmos de la tierra donde estaba caído. Bienaventurado aquel que provocado cada dia con denuestos é injurias, sufre con paciencia, haciendo fuerza a sí mismo: porque este tal con los Martyres se alegrará, y con los Angeles será coronado. Bienaventurado el monge que en todas las horas del dia se stima por merescedor de toda objeccion y confusion. Bienaventurado el que morificó su propria voluntad hasta el fin de la vida, y entregó todo el cargo y providencia de sí a su espiritual maestro; porque este tal será colocado a la diestra de aquel Señor que fue obediente hasta la muerte.

El que despide de sí la reprehension justa o injusta, la vida despidió de sí: mas el que la sufre con trabajo osin trabajo, presto alcanzará person de sus peccados. Representa a Dios en lo intimo de tu corazon la fé y chantidad sincera que tienes con tu Padre espiritual, y él secretamente le descubrirá este affecto y amor tuyo para con él; para que de aí adelante assi te ame, y trate los negocios de tu salud con mas estudio y attencion.

El que siempre está aparejado para descubrir todas las serpientes de los malos pensamientos, grande muestra de fé dá de sí: mas el que las encubre en lo secreto de su corazon, mal encaminado vá. Si alguno quisiere examinar la charidad y amor que tiene para con sus hermanos, mire si llora en las culpas de ellos, y si se alegra en sus gracias y aprovechamiento.

El que es porfiado en llevar su parecer adelante, aunque sea verdadero, tenga por cierto que el demonio le mueve a ello; y si esto hiciere tratando con sus iguales, por ventura se emendará con la reprehension de los mayores. Mas si esta pertinencia tuviere contra el parecer de los sabios, ya este mal no se podrá curar con sola arte humana.

El que no es humilde en las palabras, no lo será en las obras; porque el que en lo poco es infiel, tambien lo será en lo mucho: y este tal no hará caso de la autoridad de los mayores: y assi trabajara en vano; porque no sacará fructo, sino juicio del estado de la obediencia.

Si alguno guarda su conciencia limpia, viviendo en la subjection de la Palabra espiritual, esre tal esperará sin temor la muerte, como quien espera un sueño: o por mejor decir, la vida; sabiendo a que hora de la muerte no tanto pedirán cuenta a él, quanto al Padre espiritual.

Si alguno sin ser forzado por obediencia recibió algun cargo o administracion, y en ella despues, contra lo que él esperaba, se desmandó en algo, no atribuya la causa de esta culpa a quien le dió las armas, sino a él que las tomó. Porque aviendo recibido armas para pelear contra los enemigos, las bolvió contra sí, y se atravesó el corazon con ellas. Mas si esto hizo forzado por obediencia, declarando primero su flaqueza, no se congoxe; porque si cayere no morirá.

No se como se me avia olvidado, o amantissimos padres, poneros delante este suavissimo pan de virtud. Ví alli algunos obedientes en el Señor, a los quales cada dia les maltrataban con deshonra, injurias, é ignominias, para que quando por otra parte fuessen injuriados de veras, estuviessen ya con esta manera de esgrima y exercicio apercibimos para recibirlas, como acostumbrados a no congoxarse con ellas.

El anima que siempre piensa en la confession de sus peccados, con este freno se aparta dellos: porque los pecados que huimos de confessar, solemos mas facilmente cometer, como cosa que se hace a escuras y sin temor de nadie. Quando estando nuestro Padre ausente, lo figuramos y ponemos delante de nosotros, y hacemos cuenta que está mirando nuestra manera de conversar, de hablar, de comer, y de dormir, y huimos en todas estas cosas lo que a él desagradaria, entonces creamos que de verdad avemos alcanzado una libre y sincerissima obediencia. Porque los muchachos perezosos y floxos suelen holgarse de la ausencia del maestro; la qual los diligentes é industriosos suelen tener por grande daño.

Pregunté a uno de aquellos muy aprobados varones, cómo la virtud de la obediencia trae consigo a la humildad? A lo qual me respondió: El devoto obediente, aunque tenga dón de lagrimas, y aunque resuscite muertos, y aunque sea vencedor en todas las batallas, todo esto piensa que alcanzó por las oraciones de su Padre espiritual; y assi queda libre de la vana hinchazon de la sobervia. Porque cóm podrá gloriarse de aquellas cosas, las quales él cree de cierto que no alcanzó por sí, sino por la ayuda de su Padre? No tiene el solitario esta manera de socorro; y por esto mas derecho tiene contra él la vanagloria, quando le representa que por solo su trabajo alcanzó lo que tiene. Quando el que está debaxo de obediencia se escapare de los lazos (convienen saber, de la desobediencia, y sobervia) quedará perpetuo obediente y siervo de Christo.

Trabaja el demonio contra los obedientes: unas veces por ensuciar sus cuerpos con feos humores; otras veces por hacerlos furos de corazon, mal sufridos, secos, infructuosos, amigos de comer y beber, perezosos para la oracion, tentados del sueño, cerrados de entendimiento; para que viendose assi (como gente que ningun fructo saca del instituto de la obediencia) los saque deste estado, y los haga bolver atrás: y no les dexa mirar, que viendose a tiempos en esta sequedad y pobreza por singular disposicion de de Dios, se les dá un gran motivo y materia de profundissima humildad.

Muchas veces fue vencido el autor destos engaños con sufrimiento y paciencia; mas vencido este enemigo, luego detrás dél se levant otro con otra tentacion contraria a esta. Porque visto he yo muchos obedientes, devotos, alegres, abstinentes, estudiosos, y fervorosos; los quales con el favor del Padre avian alcanzado esto, y venciendo muchas batallas; a los quales acometieron los demonios, diciendoles que ya estaban dispuestos y habiles para ir a la soledad, por lo qual podrian llegar a la cumbre de la summa y suavissima quietud. Y persuadidos con este engaño, dexando el puerto seguro, se engolfaron en alta mar, y sobreviniendoles alguna tempestad ( como les faltaba piloto que los gobernasse) miserablemente fueron tragados del sucio y salobre mar. Porque necessario es que se rebuelva el mar, y se turbe, y embrabezca, para que assi torne a lanzar en la tierra toda la materia y vasura que los rios traxeron a él; y assi es tambien necessario que sea primero por muchas tempestades exercitado y trabajado el que del mundo entra en Religion, con los exercicios de la vida monastica y disciplina del Padre espiritual, para que desta manera despida de sí toda la immundicia de passiones y priprias voluntades que del mundo traxo; y desta manera ( si diligentemente lo miramos) hallarémos que despues destas ondas y tempestades se suele seguir grande tranquilidad y bonanza. Y passados estos exercicios podemos ya masseguramente passar a la vida solitaria.

El que en unas cosas obedesce al Padre espiritual, y en otras no, parece que es semejante a aquel que unas veces pone alcogol en los ojos, y otras cal. Porque ( como está escripto) 36 si uno ediffica, y otro destruye, qué hace sino trabajar en vano? No quieras hijo ( que por amor de Dios obedesces) engañarte con espiritu de sobervia, revelando tus culpas al maestro debaxo de otra persona; porque no puede nadie librarse de la eterna confusion sin alguna confusion. Abre, desnuda, y descubre al medico tu llaga: manifiestala, y no te confundas. Mia es, dí, esta llaga, mia es esta herida; y la causa della fue, no la culpade otro, sino la mia; nadie fue autor della, no hombre, no espiritu, no cuerpo, ni otra cosa tal, sino mi negligencia.

Y quando assi te confessares, has de estár en la postura del cuerpo, y en la figura del rostro, y en los pensamientos, como un reo sentenciado a muerte, puestos los ojos en tierra; y si fuere posible, prostrado con lagrimas ante el medico y maestro, como ante los pies de Christo. Suelen los demonios algunas veces incitarnos a que no nos confessemos, oa lo menos a que hagamos esto en nombre de otros, como accusando a otros de algun peccado: a los quales en ninguna manera conviene que obedezcamos. Si, como es cierto, la costumbre puede tanto que todas las cosas penden della, y se ván tras ellas; sin dubda muy mas poderosa será en el bien que en el mal; pues tiene un tan poderoso ayudador como es Dios.

No quieras, o hijo, desfallecer con el trabajo de muchos años, hasta que halles en tu anima aquella bienaventurada quietud y paz a que todos caminamos. Y si al al principio te offresciste por amor de Dios de todo corazon a todo genero de ignominias, no tengas por cosa indigna confessar con rostro y animo humilde todas tus culpas a tu ayudador y maestro, como si las confessasses a Dios; porque ví muchas veces algunos reos que con miserable habito, y con la fuerza de la vehemente confession y supplicacion ablandaron la severidad del juez, y trocaron su dureza en misericordia. Por ende aquel glorioso precursor de Christo 37 , antes que bautizasse los que a él venian, les pedia esta humilde confession de sus culpas, para proveer mejor en su salud.

Y no nos maravillemos si despues desta confession somos combatidos y tentados: porque mas vale pelear con la sobervia de la carne, que con la sobervia del espiritu. No corras luego no te muevas facilmente quando oyes contar la vida de los padres solitarios, que llaman Anachoretas; porque tú militas en el exercito de los Martyres; y aunque te acaezca ser herido en la batalla, no luego has de salirte del exercito de los hermanos; porque entonces principalmente tenemos necessidad de medico, quando somos heridos. Porque el que teniendo ayudador, tropezó y cayó; si este faltara, no solo cayera, mas del todo peresciera. Quando alguna vez desta manera caemos, luego los demonios se aprovechan desta occasion, instigandonos a que huyamos las occasiones, y nos vamos a la soledad; para que desta manera añada unas heridas a otras.

Quando acaesciere que nuestro medico clara y evidentemente se escusa con ignorancia o insufficiencia de sus fuerzas, entonces será necessario buscar otro; porque sin ayuda del sabio medico pocos sanan. Quién podrá negar sino que el navio regido por un buen piloto, si viniesse a dar en una brava tormenta, del todo peresciera, si careciera de tal governador?

De la obediencia, como arriba diximos, nasce la humildad, y de la humildad la tranquilidad del animo. Porque el Señor, como el Propheta dice, se acordó de nosotros en nuestra humildad, y nos libró de nuestros enemigos 38 .Por donde no será inconveniente decir que de la obediencia nasce la tranquilidad; pues por ella alcanza la humildad, que es madre de la tranquilidad: porque la una es principio de la otra, como Moysen de la ley. Y despues la hija perficiona a la madre: esto es, la humildad a la obediencia, como Maria a la Synagoga.

Merescedores son sin dubda de grande pena delante de Dios los que aviendo experimentado en sus llagas la sabiduria del medico, antes de estár perctamente curados, lo desamparan y toman otro. No quieras, hijo, huir las manos de aquel que primero te offresció a Dios; Porque no hallarás otro en toda la vida a quien assi te renuncies, como a él. No es cosa segura al soldado visoño entrar luego en desafio: ni tampoco al Religioso novicio, que no sabe aun por experiencia la condicion de las passiones y perturbaciones de su animo, passarse a la soledad: porque assi como aquel corre peligro en el cuerpo, assi ese lo padescerá en el anima. Mas vale, (dice la Escriptura) 39 estár dos juntos que no uno: y assi es mejor estar el hijo juntamente con el padre, para que con su ayuda y diligencia, entreviniendo la divina gracia, pueda pelear contra la fuerza de sus passiones y mala costumbre.

Y el que priva al discipulo desta providencia, es como el que priva al ciego de guia, y a la manada del pastor, y al niño de la providencia de su padre, y al enfermo del medico, y al navio de governador; lo qual no se puede hacer sin peligro de ambas las partes. Y el que sin ayuda de padre quiere pelear contra los espiritus malos, maravilla será no venir a morir a manos dellos.

Los que al principio de la enfermedad van a curarse a casa de los Physicos, miren la calidad de los dolores que padescen; y los que van a la casa de la obediencia, miren la humildad que tienen: porque en aquellos la diminucion de los dolores es señal de mejoria; y en estos el acrescentamiento de la humildad, y del menosprecio, y reprehension de sí mismo es indicio de salud. Seate la conciencia espejo en que mires la subjection y obediencia que tienes: porque ella te dirá verdad.

Los que viviendo en soledad están subjectos al Padre espiritual, a solo los demonios tienen por adversarios; mas los que viven en congregacion, a los hombres y a los demonios. Y aquellos primeros, como tienen al maestro siempre delante, guardan con mas cuidado sus mandamientos; mas los otros, como algunas veces los pierden de vista, mas veces los traspassan; mas con todo esto si fueren diligentes y sufridores de trabajos, supplirán esta falta con el sufrimiento de las injurias, y merescerán dobladas coronas.

Con toda guarda miremos por nosotros mismos, aunque estemos en Religion; porque muchas veces acaesce perderse tambien las naves en el puerto, especialmente aquellas que crian dentro de sí un gusano que las suele roer: que en nosotros es el vicio de la ira. Mientras estamos debaxo de la mano de nuestro maestro, con summo silencio confessemos nuestra ignorancia: y a esto nos acostumbremos: porque el varon callado es hijo de la philosophia, y comunmente es de mucho saber. Ví una vez un Religioso subdito arrebatar la palabra de la boca de su maestro, dando a entender que él se lo sabia todo; y desesperó de la subjection deste, viendo que della sacaba mas sobervia que humildad.

Mirémos con toda vigilancia, y examinemos con toda diligencia quando y como se ha de anteponer el ministerio de los proximos a la oracion: porque no siempre se ha esto de hacer, sino quando la obediencia o la necessidad de la charidad lo pidiere.

Mira tambien attentamente, quando estás en compañia de los otros hermanos, que no quieras parescer mas sancto que ellos: porque dos males haces en esso: el uno, que turbas a ellos con esta falsa y fingida apariencia; y el otro, que tú sacas de aí sobervia y arrogancia. Procura ser en lo interior de tu animo diligente y solicito; mas no lo muestres exteriormente con el habito, o con las palabras y señales desacostumbradas. Y esto debes hacer, aunque no seas inclinado a despreciar y tener en poco los otros: mas si eres inclinado a esto, mucho mas debes trabajar por ser en todo semejante a los hermanos, y no differenciarte vanamente de ellos. Ví una vez un mal discipulo estár delante de los hombres vanamente gloriandose de las virtudes de su maestro; y paresciendole que ganaba honra con la hacienda agena, sacó de aí deshonra; porque todos se bolvieron a él, y le dixeron: Pues cómo tan buen arbol produxo ramo tan infructuoso?

No pensemos aver alcanzado ya la virtud de la paciencia quando sufrimos fuertemente las reprehensiones de nuestro Padre, sino quando constamente sufrieremos ser reprehendidos, y aun acoceados de todos los hombres: porque al Padre sufrimoslo porque lo reverenciamos, y le somos deudores desto por el cargo que tiene de nosotros. Bebe con summa alegria las reprehensiones y escarnios que cualquier hombre te diere a beber, no de otra manera que agua de vida; porque el que esto hace, te dá una saludable pruga con que despides de tí todo regalo y luxuria. Porque sin dubda con este brevaje nascerá en tu anima una intima y profunda castidad, y la luz hermosissima de Dios esclarescera en tu corazon.

Ninguno descuidadamente se gloríe dentro de sí mismo, quando viere que su vida y exemplo es notablemente provechoso a la congregacion de sus hermanos; porque los ladrones están mas cerca de lo que nadie piensa. Acuerdate que dixo el Señor 40 : Despues que uvieredes hecho todas las cosas que os mandaren, decid: Siervos somos sin provecho, lo que estabamos obligados a hacer, hicimos; y quando delicadamente examine Dios en su juicio nuestros trabajos a la hora de la muerte, se verá.

El monasterio es un cielo terrenal; y por esto tales procuremos de tener los corazones, quales los tienen los Angeles que en el cielo sirven a Dios. Algunas veces los que estn en este cielo tienen los corazones como de piedra, otras como de cera; para que los unos por esta via huyan la sobervia, y los otros se consuelen en sus trabajos. Poco fuego basta poara ablandar una cera: y un poco de ignominia que se nos offresce, llevada con paciencia, basta algunas veces para ablandar, y endulzar y quitar toda fiereza, toda la dureza, y toda la ceguedad de un corazon. Ví una vez dos que estaban secretamente escuchando, mirando los trabajos y gemidos de un Religioso que en esto se exercitaba, pero el uno hacia esto con deseo de imitarlo; y el otro a fin de que quando se offresciesse tiempo, desdeñasse dello en público, y retraxesse al siervo de Dios de su exercicio. En lo qual verás quan differentes hace nuestras obras el ojo de la intencion que tenemos en ellas.

No quieras ser indiscretamente callado, porque no seas desabrido a los otros con la pesadumbre de tu silencio; porque (como está escripto) tiempo ay de hablar, y tiempo de callar 41 . Ni tampoco seas refalsado en tus palabras, ni querellosos o criminosos quando algo te hacen; porque esto propio de los perturbadores de lla paz y la concordia. Ví algunas veces la animas parescer con una flojedad y pesadumbre de vida, y otras por una aparente gravedad: y maravilléme de ver esta variedad en los vicios; de los cuales ynos son claros y manifiestos, y otros paliados con color de virtud.

El que mora en compañia de Religiosos, algunas veces no aprovecha tanto con el canto de los Psalmos, quando con la oracion secreta; porque muchas veces la tencion del canto nos impide para que no alcancemos la virtud y el entendimiento dellos. Batalla con todas sus fuerzas, y reprime sin cesar y sin cansar la imaginacion inquieta y derramada, recogiendote dentro de tí mismo en todo tiempo, y mas en el de la oracion y de los officios divinos: puesto caso que no pida Dios a los que viven debaxo de obediencia, oracion del todo quieta, y sin ningun estruendo de pensamientos.

No te entristezcas si quando oras el enemigo te entra sutilmente, y como ladron secretamente te roba la atencion del anima: sino esfuerzate , y confia en Dios, si haces lo que es de tu parte, que estrabajar siempre por recoger los pensamientos ligeramente corren de un cabo a otro; porque a los Angeles solamente es dado estar libre dehurtos. El que secretamente está persuadido a no salir desta batalla hasta el primer punto de la vida, aunque mil muertes de cuerpo y alma le cercassen, no es tan facilmente combatido de pensamientos y fluctuaciones; porque essas dubdas interiores, y esta infidelidad y mudanza de lugares, siempre suelen parir occaciones de peligros, y trabajos, y guerra de pensamientos.

Los que son inclinados y faciles a andar mudando lugares, viven muy errados: porque ninguna cosa suele impedir tanto el fructo de nuestro aprovechamiento, como este linaje de mudanzas, hechas con facilidad y temeridad. Si encontrares con algun medico no conocido, o con alguna officina de medicina espiritual, mira diligemtemente como un caminante curioso. y examina secretamentw todo lo que alli vieres: y si hallares por medio destos officiales y ministros algun socorro o remedio para tus enfermedades, especialmente para la hinchazon de la sobervia, que tú procuras evacuar, allegate seguramente, y vendete alli por el oro de la humildad, y haz carta de venta, firmada con la mano de la obediencia, llamando por testigos a los sanctos Angeles, en presencia de los quales rompe la escripstura de tu propia voluntad, para que despoesseido de tí; seas de aquellos que te han de curar y mejorar. Porque si dexado este lugar y sossiego por tu propia voluntad, andas de un lugar a otro, ya pierdes el fructo desde contarto. Por tanto haz cuenta que el monasterio es tu monumento o sepulchro; y la memoria dél te debe amonestar que ninguno sale del monumento hasta la commun resurrection de todos. Y si algunos salieron, como se hizo en la resurrection de Lazaro, piensa como despues murieron: y ruega tú al Señor no te acaezca a tí espiritualmente lo mismo.

Quando los falcos y perezosos sienten que les mandan cosas graves, entonces suelen alabar la virud de la oracion; mas quando les mandan cosas faciles, entonces huyen della como de fuego.

Ay algunos que estando ocupados en algun officio o mimisterio por la consolacion o edifficacion del hermano, interrumpen el officio para acudir a su necesidad espiritual, y hacen bien. Mas otros ay que hacen esto por pereza, y otros tambien por vanagloria, diciendo que quieren darse a cosas espirituales; los quales borran el bien que hacen, con la mala intencion con que lo hacen.

IV. Prosigue la misma materia de obediencia, con diversos exemplos y documentos

Si estás en algun linage de vida, y ves claramente que lo ojos de tu animo están del todo sin luz y sin aprovechamiento, trabaja lo mas presto que pudieres por salir dessa manera de vida, y passar a otra mas probada. Verdad es que el malo en todo lugar es malo , assi como el bueno en todo lugar es bueno; puesto caso que no dexe de ayudar o desayudar la condición del lugar para esto.

Palabras injuriosas y afrentosas muchas veces en el mundo fueron causa de muertes y de discordias; mas en las Religiones la gula y regalo en comer y beber fue causa del prendimiento dellas. Y si tú trabajares por sojuzgar esta rabiosa señora, en todo lugar tendrás quietud y reposo; mas si ela tuviere señorío sobre tí, en todo lugar padecerás peligro.

El Señor alumbra los ojos ciegos de los obedientes para ver las virtudes de sus Maestros; y él mismo los ciega para que no vean sus deffectos. Lo contrario de lo qual hace el demonio, enemigo de todo bien. Seamos, o hijos, exemplo y forma de obediencia ; el argento vivo (que llama azogue) aunque esté debaxo de qualesquier otros materiales, siempre está puro y libre de qualquier mistura sucia; assi conviene que esté siempre nuestra anima, aunque se derrame y embuelva en todos los negocios de la obediecia.

Los que son cuidadosos y solicitos en la guarda de sí mismos, miren muy bien que no juzguen a los descuidados y floxos, porque no sean por esto mas gravemente condenados que ellos. Porque por esso pienso que es alabado Job de justo; porque viviendo en medio de los malos, no se halla que los juzgasse. Siempre avemos de trabajar por tener el animo quieto y libre de perturbaciones; pero señaladamente quando nos ponemos a cantar y orar, porque entonces principalmente trabajan los demonios para impedir nuestra ocupación por esta via.

Aquel que sin duda meresce ser tenido por verdadero ministro de Dios, que teniendo el cuerpo en la tierra, y tratando con los hombres, con el amina está en el cielo por oración. Las injurias, agravios, y menosprecios en el anima del obediente son amargas como el azibar; mas las albanzas, y honras, y buena reputación en los que andan a caza destas cosas son dulces como la miel; pero con todo esto el azibar purga las hezes de los malos humores; mas la miel acrescienta la colera.

Creamos seguramente a los que tienen cargo de nosotros, aunque algunas veces nos manden cosas que assi a prima faz parezcan ser contrarias a nuestro proposito y aprovechamiento; porque entonces la fé que para con ellos tenemos se examina en la fragua de la humildad; y este es el mayor argumento de la lealtad que tenemos para con ellos, si mandandonos cosas contrarias a lo que esperamos, sin escrupulo les obedescemos.

De la obediencia, como ya diximos, nasce la humildad, y de la humildad la discreción, como alta y elegantemente lo prueba el gran Cassiano en el sermon que escrivió de la discrecion; y por la discrecion se infunde en el anima una lumbre clarissima, la qual algunas veces por especial dón de Dios llega a conoscer y preveer las cosas futuras.

Quién pues no correrá con alegre animo por este camino de la obediencia, viendo que trae consigo tanta abundancia de bienes? Desta singular virtud decia aquel excellente cantor 42 : Aparejaste, Señor, por la dulzura de tu santidad, la dulzura de tu mesa y de tu presencia en el corazon del pobre; que es el verdadero obediente y humilde. Nunca jamás en toda la vida cayga de tu memoria aquel gran siervo de Dios, que en todos diez y ocho añor nunca con las orejas exteriores oyó de su Maestro estas palabras: Dios te salve el qual con las interiores cada dia oía del Señor; no Dios te salve que es palabra incierta, y de futuro, sino ya eres salvo.

Algunos de los desobedientes quando ven la facilidad y blandura del Padre Espiritual, trabajan por inclinar su voluntad a lo que ellos quieren. Sepan estos pues que pierden la corona de la obediencia; porque obediencia es perfecta renunciacion de la propria voluntad, y de todo este artificio y fingimiento. Ay algunos que recibido el mandamiento, quando entienden que no es conforme al gusto é intencion del que lo manda, no lo quieren cumplir. Y otros ay que aunque barrunten ser otra la intencion, todavia obedescen simplemente a las palabras. Aqui es de ver quién destos obedesció mas perfectamente? Y paresce que aquel que no miró tanto a las palabras, quanto a la voluntad é intencion.

No es posible que el diablo sea contrario a sí mismo: y esto se persuadan los que negligentemente viven en la soledad, o en el Monasterio; a los quales quando el demonio incita a mudar lugares socolor de virtud, no es porque ha mudado la voluntad, sino por engañarlos mas sutilmente. Y por esso quando somos importunamente tentados a que passemos a otro lugar, tomemos esto por indicio de nuestro aprovechamiento. Porque si alli no aprovechassemos, no seriamos tan tentados del enemigo para que salgamos de alli.

No quiero ser encubridor malo, ni dissimulador inhumano, callando en este lugar lo que seria maldad callar. Juan Sobbayeta, excellente varon, y de mí muy amado, me contó cosas admirables de oír, y dignissimas de contar. Y que este varon esté libre de passiones, y lexos de toda mentira, y assi en obras como en palabras limpio, yo soy dello buen testigo, por la experiencia que dél tengo. El pues me dixo o que se sigue.

Avia en mi Monasterio, que es en Asia (porque de alli avia venido este sancto varon) un vieo negligentissimoy muy destemplado. Lo qual no digo yo agora por condenarle, sino por dar testimonio de la virtud. Tenia este pues un discipulo mozo, llamado Acacio: el qual no sé en qué manera lo uvo. Era este mozo simple de animo y voluntad; pero en el sesso y en la razon prudentissimo; el qual padesció tantos trabajos con este viejo, que parescerian increibles si los quisiesse contar; porque no solo lo maltrataba con injurias, deshonras, é ignominias, sino con castigo de manos casi quotidiano. Mas el mozo sufria todo esto, no como indendible, sino como quien entendia lo que esto le importaba. Pues como yo lo viesse cada dia en tanta miseria, y tratado como un esclavo, encontrandome con él muchas veces le decia: Qué es esto hermano Acacio, cómo te va oy? El luego me señalaba con el dedo un ojo cardeno é hinchado; otras veces una herida en la cerviz; y otras otra en la cabeza. Y yo sabiendo que él era obrero de paciencia, deciale: Bien está, bien está; sufre varonilmente, que al cabo verás el fructo. Aviendo pues passado nueve años debaxo de la obediencia de aquel cruel y aspero viejo, falleció desta vida, y fue sepultado en el cimenterio de los Padres; passados cinco dias despues de la muerte, vino este Maestro de Acacio a un gran viejo que alli moraba, y dixole: Padre, Acacio es muerto. Como esto oyesse el sancto viejo, respondióle: Verdaderamente, Padre, no me persuadirás esso? Dixo entonces el otro: Pues ven, y verlo has. Luego se levantó el sancto viejo, y fue con él al cimenterio, y dió una voz, como si hablara con él quando estaba vivo, (el qual verdaderamente vivia en el cielo) diciendo: Hermano Acacio, por ventura eres muerto? Entonces el sancto obediente, que aun despues de la muerte mostraba su obediencia, respondió desde el sepulchro, diciendo: Cómo puede ser, Padre, que muera hombre dado a la obediencia ? Entonces aquel viejo que poco antes se llamaba su Maestro, espantado de lo que oyó, cayó en tierra lleno de lagrimas, y pidió al Abad del Monasterio le diesse licenia para edifficar una celda a par de aquella sepultura. Y viviendo ya alli templadamente, decia siempre a los padres: Homicida soy.

Otra cosa me contó este sancto varon, como quien lo contaba de otro, y no era otro, sino él mismo, como despues lo averigué. Otro mancebo fue dado por discipulo en el mismo Monasterio de Asia a un Monge manso y benigno. Pues como viesse el discipulo que el viejo lo honraba y trataba mansamente (que es cosa peligrosa para muchos) pensando prudentemente lo que le convenia, rogó al viejo le diesse licencia para irse; lo qual facilemente alcanzó, porque el viejo tenia otro discipulo. Partióse pues dél con una carta de favor y credito a un Monasterio que estanba en la region de Ponto; y la primera noche que entró en el Monasterio, vió en vision ciertas personas que le pedian cuenta de su vida: y despues de aquel terrible y temeroso examen, dieronle a entender que debia cient libras de oro. Y despertando él, y entendiendo la vision, dixo: Padre Antiocho (porque assi se llamaba él) grande deuda tienes acuestas, y mucho tienes que pagar. Desta manera estuve (dixo él) tres años en el Monasterio, obedesciendo a todos sin differencia, menospreciandome todos, é injuriandome como a peregrino y estrangero; porque no avia alli otro Monge estrangero sino yo. Passados tres años torné otra vez a ver en sueños una persona, la qual me dixo que diez libras de toda aquella ssuma estaban ya pagadas. En despertando, entendí, la vision y dixe: No he pagado hasta agora mas de diez libras? pues quándo acabaré de pagar lo que queda? Entonces dixe yo a mí mismo: Pobre Antiocho, necessidad tienes de sufrir mas trabajos é ignominias. Entonces comencé a fingirme bobo, y tonto, sin dexar por esso de cumplir alguna cosa del cargo que tenia. Y viendome los Padres servir en tal orden, y contal alegria, echabanme acuestas todas las mayores cargas y trabajos del Monasterio con poca piedad. Y como yo perseverasse trece años en este instituto y manera de vida, vi otra vez a los que antes me avian aparescido; los cuales me dixeron que toda la deuda estaba ya pagada por entero. De donde cada vez que los Padres me trataban asperamente, luego me acordaba de esta deuda, y assi lo sufria todo con paciencia. Esta historia me contó aquel Sapientissimo Juan como en persona de otro; y por esso se puso por sobrenombre Antiocho; mas verdaderamente era él mismo; el qual rompió y borró la escriptura de sus deudas con el merito de la paciencia.

Agora quiero contar quan grande aya sido la virtud de la discrecion que este sancto viejo alcanzó por el merito de su obediencia. Estando él una vez assentado en el Monasterio del sancto Sabba, llegaronse a él tres Religiosos mozos, deseando ser discipulos suyos; los quales, el Padre recibio en su casa con muy alegre rostro, y les hizo toda la charidad y buen tratamiento que pudo, deseando recerarlos del trabajo del camino. Passados los tres dias dixoles el viejo: Perdonadme, hermanos, porque soy un mal hombre, y no puedo recibir a ninguno de vosotros. Ellos no se escandalizaron con esto; porque conoscian bien la sanctidad y obras del viejo. Pero como despues de muchos ruegos no pudiessen acabar con él que los recibiesse, prostrados ante sus pies le pidieron que a lo menos les diesse una regla de vivir, y ensseñase el lugar y como uviessen de morar. Otorgoles esto el viejo, porque sabia que pedian esto con animo humilde y aparejado para obedescer. Y assi dixo al uno dellos: Quiere el Señor, hijo, que vivas en lugar solitario, debaxo de la subjection de algun Padre espiritual. Al otro dixo: Vé y vende tus propias voluntades, y offrescelas a Dios, y tomando tu Cruz a cuestas vive en algun Monasterio de Religiosos, y assi tendras un thesoro guardado en el cielo. Al tercero dixo: Escrive en tu corazon y abraza perpetuamente con toda efficacia aquella palabra del Salvador que dice: 43 El que perseverare hasta la fin será salvo y si te fuere possible, vé y busca una guia y Maestro de tus exercicios, el mas aspero y mas pesadoque pudieres hallar en todo linage de los hombres, debaxo del qual persevera, bebiendo siempre reprehensiones y menosprecios como leche y miel. Al qual respondió el Religioso: Padre y si este fuere negligente, qué haré? Respondió él: Aunque lo veas fornicar, no te apartes dél sin buelve a tí mismo, y dí: Amigo, a qué veniste? y luego verás deshacerse con esto la hinchazon de tu sobervia, y amnsarse el furor de tu ira.

Trabajemos con todas fuerzas todos los que tenemos a Dios, porque no se pegue alguna malicia, o astucia, o aspereza, o maldad en la escuela de la virtud, por las quales cosas se impida nuestra carrera; porque suele esto muchas veces acaescer, procurandolo assi nuestro adversario. Porque los enemigos del Rey no se arman contra los labradores, o marineros, o personas tales, sino contra aquellos que han sido armados caballeros por el Rey, y han recibido dél el escudo, y la espada, y el arco, y la vestidura militar; contra estos tales se encruelecen, y a estos procuran dañar; y por esto no debe el varon Religioso descuidarse.

Ví muchas veces algunos niños de maravillosa simpliciddad y hermosura ir a las escuelas a estudiar, y aprender sabiduria; los quales en lugar desto sacaron astucia y malicia, que se les pegó de la mala compañia de los otros. El que tiene juicio, lea y entienda esto. Imposible es que los aprenden una arte con todo estudio y diligencia, no aprovechen en ella cada dia: mas uos ay que conoscen su aprovechamiento: y otros que pr dispensacion de Dios no lo conoscen. Muy buen cambiador o mercader es aquel que cada dia por la tarde cuenta sus perdidas y sus ganancias: lo qual no se puede bien saber, si cada hora no apuntare en un memorial todas sus faltas; porque quando esto se hace todas las horas del dia, facilmente se conosce por así toda la cuenta del dia.

El loco quando es reprehendido y condenado, affligese y congoxase por poner silencio al que le reprehende: prostrado a sus pies pide perdon, no por humildad, sino por ahorrar trabajo. Mas tú quando fueres reprehendido, calla y recibe esse cautiverio de tu anima: o por mejor decir, essa lumbrera de castidad; y quando el Medico acabare de quemar, entonces humildemente le ruega que te perdone: porque enmedio del fervor de la reprehension por ventura no aceptará tu penitencia.

Los que vivimos en los Monasterios, todas las horas nos conviene pelear; pero especialemente contra dos enemigos; conviene saber, ira, y gula; porque stos dos vicios tienen mas lugar en la compañia que en la soledad. Suele el demonio a los que viven en la humildad de la subjection causar un deseo grande de las virtudes que no pueden alcanzar: y por el contrario, a los que viven en soledad hace desear otras virtudes agenas y que no pertenescen a su proposito.

Examina diligentemente el animo de los malos subditos, y hallarás en ellos un pensamiento derramado y engañado, un gran deseo de soledad, y de grandes ayunbos, y de continua oracion, y de summo menosprecio del mundo, y de una perpetua memoria de la muerte, y de continua compuncion, y de perfecta mortificacion de la ira, y del altissimo silencio, y excellentissima castidad. Las quales cosas les hace el demonio algunas veces desear, para que so color deste bien los haga passar a la vida solitaria, no estando aun maduros y dispuestos para ella. Por lo qual el mismo demonio les hizo desear estas cosas antes de tiempo, para que no perseverassen en la compañia del Monasterio, ni alcanzassen esto quando fuesse tiempo.

Mas por el contrario, a los que viven vida solitaria, pone delante la gloria de los obedientes, el cuidado de los huespedes y peregrinos, el amor de los hermanos, la dulzura de la conversacion familiar, el servicio de los enfermos, y otras cosas que no pertenescen tanto a su etado, para hacer tambien a estos instables como a los otros. Pocos sin duda son los que viven como conviene en la soledad: y solos aquellos son, que notablemente son recreados con la divina consolacion para el sufrimiento de los trabajos, y para victoria de las batallas.

Para acertar a escoger Maestro conviene examiar la calidad de tus pasiones é inclinaciones: si te sientes inclinado a luxuria y deleytes de cuerpo, busca un Padre que no sepa qué cosa es tener cuenta con el vientre, y no que haga milagros, ni que esté aparejado para recibir siempre huespedes es casa; porque no se te haga esta hospederia materia y ocassion de gula. Si eres duro de cerviz y sobeervio, busca Padre ferviente y duro, no manso ni blando.

No busquemos Padres que con espiritu prophetico alcancen las cosas advenideras: mas principalmente los escojamos humildes, y tales que sus costumbres y habitacion sea conveniente para la cura de nuestras enfermedades. Trabaja por imitar aquel justo Abacyro, de quien arriba hicimos mencion; porque este es muy buen medio para obedescer promptamente, si pensares dentro de tí que el Padre que el Padre te quiere probar en todas las cosas; porque nunca en esto te engañarás.

Siendo continuamente reprehendido del Padre, si mientras mas te reprehende, mas te sientes en tu anima con él, conjectura es muy grande que el Spiritu Sancto mora en tí invisiblemente, y que la virtud del altissimo te hace sombra. No te gloríes ni alegres si sufres con paciencia las ignominias; sino antes llora porque hiciste cosas dignas de ignominia, y indignaste contra tí el animo del Padre.

*Una cosa te quiero decir, de que te maravilles: y mira no dudes della; porque tengo a Moysen por deffensor desta sentencia. Aunque sea verdad que de su naturaleza sea mayor culpa peccar contra Dios, que contra el hombre; pero de alguna manera se puede decir que es mas peligroso peccar contra el Padre espiritual, que contra Dios. Porque si provocamos a Dios a ira, nuestro Padre le aplacará; como hizo Moysen a Dios quando el pueblo peccó contra el mismo Dios 44 : mas si offendemos a nuestro Padre, no tenemos quien nos reconcilie con Dios; como lo hizo el mismo Moysen, quando contra él peccaron Dathan, y Abirón 45 : los quales perescieron por falta de reconciliador.

Miremos y examinemos con mucha atencion y vigilancia qué es lo que debemos hacer en cada tiempo; porque algunas veces quando somos reprehendidos de nuestro Pastor, nos conviene calla y sufrir alegremente; y otra veces conviene dar raxon de lo que hicimos. A mí paresceme que debemos siempre callar en todas las cosas que redundan en alguna ignominia nuestra; porque entonces es tiempo de ganar: mas en las cosas que redundan en injuria de otro, conviene dar razon, por la obligacion que a esto nos pone el vinculo de la paz y de la charidad.

Todos aquellos que se salieron de la obediencia, te podrán muy bien declara la utilidad della: porque entonces pudieron muy bien conoscer el cielo donde estaba, quando se vieron fuera dél. Aquel que camina a Dios, y procura alcanzar la perfecta quietud del anima, tenga por gran detrimiento passarsele algun dia sin sufrir alguna ignominia o palabra aspera. Porque assi como los arboles que son muy combatidos de grandes vientos echan siempre mas hondas las raíces; assi los que están debaxo de obediencia tienen las raíces de la virtud mas profunda, por los combates que siempre padescen. El que morando en soledad, y no siendo habil para ella, conosció su inhabilidad, y se netregó a la obediencia; este tal, siendo ciego, abrió los ojos, y sin trabajo vio a Christo, estad, estad, otra vez tornó a decir 46 : estad hermanos, los que correis y los que luchais, oyendo lo que aquel sabio de vosotros dice 47 : Assi como el oro, examinó el Señor los justos en la fragua: o mejor decir, en los trabajos de la vida Monastica, y recibiólos en su seno assi como un perfecto holocausto.

Anotaciones sobre el capitulo precedente, del V. P. M. Fr. Luis de Granada

En este capitulo avrás notado, Christiano Lector, quan alto sea el estado de la obediencia, quan segur, y de quanto merescimiento; porque entre otras excellencias que tiene, una dellas es, como dice Sancto Thomás 48 : que las obras communes de las otras virtudes morales las hace obras de Religion, que es la mas excellante de todas ellas: porque cumplir el hombre el voto y la promesa que hizo a Dios, pertenesce a esta soberana virtud: libra tambien al hombre de infinitas perplexidades y congojas; porque a lo menos ya está cierto que no puede errar el hombre en obedescer: pues obedescer al hombre que está en lugar de Dios, es obedescer al mismo Dios; según aquello que el mismo dice 49 : Quien a vosotrso oy, a mi oye: y quien a vosotros desprecia, a mi desprecis. y esta certidumbre no la tiene el hombre en todas las otras obras buenas qu ehace, por no saber de cierto, ya que la obra sea buena, si es dado a él entender en ella; porque no es de todos hacer todo lo que es bueno, especialmente quando excede nuestras fuerzas; como es la obra de enseñar. de tener cargo de otros, &c. Por donde dice un grave Doctor que mas queria él coger pajas del suelo por obediencia, que entender en otras obras grandes por su propia voluntad.

Mas con todo esto no deben tomar de aqui occasion las mugeres devotas que viven en el mundo, para dar la obediencia tan estrechamente a sus Padres espirituales y Confessores, que no quieren dar un passo son ellos. Porque aunque esto de suyo sea bueno, (y tales podrian ser las circunstancias, assi de la edad como de los otros requisitos para esto, que feçuesse conveniente hacerse) mas con todo esto, si algunas dellas faltassen , podia el demonio so color de virtud hacer lo que siempre hace (quandoestad amistades son muy estrechas) que es encender con un soplo los carbones 50 , y dar malos y desastrosos fines a lo que se comenzó con buenos principios. Por esto nadie se debe poner en este peligro (que es muy grande y muy colorado) aunque no por esto se excluye en tomar consejo en cosas graves y escrupulosas con los Padres espirituales; porque sin este pocas cosas suceden bien.

Tambien aqui podrás notar una provechosissima y muy loable costumbre que tenia los Padres en aquel tiempo en que tanto florescia la disciplina de la vida Moanastica, que rea probar y exercitar a los que de nuevo venian a la Religion, con muchas maneras de reprehenciones, castigos, vejaciones, y trabajos. Y esto hacian , no un año ni dos, sino muchos años: con las quelaes cosas exerctaban, y ahcian aprovechar en la devocion, y en elfervor del espiritu, y en la virtud de la humildad, y de la obediencia, y de la mortificacion de las pasiones, y abegacion de sí mismo, y señaladamente en la paciencia, que es la que mas descubre la fineza de la virtud y de la discrecion. Pluguiesse a Dios que esto tambien se pleticasse agora en nuestros tiempo; porque desta manera muy mas puro y acendrado seria lo que en las Religiones. Lo qual tanto mas convenia hcerse agora, quanto mas difficultoso es en estos tiempos expeler de la Relgion al que ya una vez recibisteis.

Y se pregutareis qué ocassion avia entonces para tantas maneras de ignominias y vejaciones como aqui se piden; pues dice Sancto Doctor que tenga el religioso por grade detrimento passarse algun dia sin sufrir algo desto; puedese responder aqui que en aquel tiempo una de las açmaneras Religioasa de vivir avia, segun arriba se dixo, era estár dos discupulo a una, debaxo de la disciplina y correction de un Padre viejo, al qual tambien le servian en todos los servicios de la casa, de la manera que un siervo sirve a su Señor. Por donde assi como el Señor a cada passo tiene ocassion para reñir, y reprehender, y castigar za su siervo, por no hacer las cosas tan a su voluntad; assi tambien aquellos Maestros tenian esta misma ocassion muchas veces al dia. Y assi unos por la aspereza de su natural condicion, y otros por exercicio de virtud, usarian destas ocasiones para tratar asperamente sus discipulos. Y por ser esto cosa muy ordinaria en aquel tiempo, era necessario que nuestro autor cargasse tanto la mano, encareciando y encomenando la virtud de la paciencia; assi para que el descipulo no cayesse con la carga y bolviessa atrás, como para no perder mataeria de tan grande aprevechamiento com esta es. Y dado caso que en nuestros tiempos no tengan los Religiosos esta ocassion de virtud tan frequante; mas puedenla tener los Novicios con sus Maestros, y los siervos con sus Señores, y las mugeres con sus maridos, quando son asperos y mal acondisionados: porque el sufrimiento destas cosas; demás de ser de grande merescimiento, es ocassion de grandissimo aprovechamiento. Y assi he visto yo por experiencia algunas mugeres casadas, que por este medio subieron a un muy alto grado de perfection mas de los que nadie podrá creer.

Tambien por la doctrina deste capitulo, y aun de todo este libro, entenderás bien quanto ,as robusta era la virtud de aquellos teimpos que la destos; proque agora lo que mas se platica es tener una lagrima, un poquito de gusto de Dios, y algun poco de oracio, o algun otro espiritual exercicio: y esto es a lo que mas se estiende la virtud de muchos. Y aunque la oracion sea tan provechosas y tan loable como es; mas no ha de ser sola, sino acompañada con el exercicio de las otras virtudes, y especialmente con la mortificacion de la propia voluntad, y de las otras passiones: para lo qual ella principalmente sirve. porque assi como para labrar el hierro no basta ablandarlo con el calor de la fragua: si no acudimos con el golpe del martillo para darle la figura que queremos; assi no basta ablandar nuestro corazon con el calor de devocion, sino acuduçimos con el martillo de la mortificacion, para labrar en nuestra anima, y quitarle los siniestros que tiene, y figurar en ella las viitudes que ha menester.

En lo qual paresce que en aquellos tiempos estuvo la dispiplina de la virtud com en juventud, y que agora está en su vejez, como en mundo que se envejece; pues entonces estendia sus manos a cosas fuertes; y agora rehusa estas, o se dá menos a ellas: pues vemos el dia de oy tan poco desta mortificiacion en los estudiosos de la virtud, andando buscando cosas que sean de menos trabajo, y de mas gusto y deleyte: por donde con mucha razon exclamó Salomon en el principio de aquel su Abedecedario, diciendo 51 : Muger fuerte quién la hallará? Fuerte para vencer la naturaleza, para domar la carne, para quebrantar la propio voluntad, para crucificar las passiones, para romper con el mundo, para reirsse de sus juicios, y confiar en los peligros, para no levantarse con las cosas prosperas, ni enflequecerse con las adversas, y para andar siempre solicito, fervoroso y deiligente en todas las cosas del servicio de Dios, y bien de los proximos, olvidando de us propio interés: esta manera de fortaleza quien hallará? esta manera de espiritu de vida adónde está? No se halla esta mercaduria tras canton, ni en cada tiendo, sino de muy lexos es el precio della. Pues esta es la manera de virtud que en aquellos tiempos se usaba, y platicaba, que en los de agora corre menos.

Una respuesta

  1. Es muy dificil imaginar el grado de obediencia que debe sucitar el Señor en nuestros corazones al fin de llegar hacer los seres espirituales que el desea de nosotros. Me queda claro que en verdad las palabras de Juan el Bautista son de gran sabiduria.. Tengo que disminuir yo en mi, para cresca el Señor. Y dificil el comprender la obediencia que debe llenar mi corazón, al fin de alcanzar la estatura del hombre perfecto.

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